Lo que durante meses fue presentado por Washington como una operación para contener el narcotráfico en el Caribe terminó mostrando su verdadero alcance estratégico cuando el presidente Donald Trump anunció, tras la captura de Nicolás Maduro, que grandes empresas petroleras estadounidenses asumirán el control de la producción de crudo en Venezuela, con el objetivo de incrementar la oferta y garantizar el suministro energético de Estados Unidos.
El anuncio, realizado por Trump en una rueda de prensa posterior a la operación militar que culminó con la detención del mandatario venezolano, confirma que el factor energético fue central en una misión que, aunque ejecutada como un golpe relámpago, llevó meses de planificación militar, diplomática y de inteligencia .
Meses de preparación encubierta
De acuerdo con el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto de EE. UU., los preparativos incluyeron una recolección exhaustiva de inteligencia destinada a “encontrar a Maduro y comprender cómo se movía, dónde vivía, adónde viajaba, qué comía, qué vestía y cuáles eran sus rutinas” .
La operación militar contó con el uso de 150 aeronaves y el ataque de puntos militares estratégicos para deshabilitar la defensda aérea de las fuerzas armadas venezolanas.
Estados Unidos había desplegado desde septiembre una acumulación extraordinaria de fuerzas militares en el Caribe, que incluyó un portaaviones, varios buques de guerra y más de 15,000 soldados, bajo el argumento oficial de combatir el narcotráfico en la región.
Desde entonces, al menos 115 personas habrían muerto en una serie de bombardeos estadounidenses contra pequeñas embarcaciones que Washington afirma que transportaban drogas .
La operación “Resolución Absoluta”
La noche del viernes, Trump autorizó formalmente la operación denominada “Resolución Absoluta”, cuyo objetivo era capturar a Maduro. El ataque comenzó con apagones en Caracas y acciones directas contra las defensas aéreas venezolanas, en una fase inicial en la que participaron cerca de 150 aeronaves del Pentágono.
El propósito, según Caine, era permitir el ingreso de helicópteros militares a la capital sin mayor resistencia, para ejecutar la detención. La misión involucró a la unidad de élite Delta Force y al 160 Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, conocidos como los “acechadores nocturnos”.
Cerca de las 2:00 de la madrugada, fuerzas estadounidenses ingresaron al complejo donde se encontraba Maduro, quien intentó refugiarse junto a su esposa, Cilia Flores, en un área blindada, pero fue detenido antes de lograrlo, según relató el propio Trump. La operación duró aproximadamente dos horas y veinte minutos .
De Caracas a Nueva York
Tras su captura, Maduro y Flores fueron trasladados en helicóptero hasta el USS Iwo Jima, un buque de asalto anfibio desplegado por EE. UU. en el Caribe. Horas después, Trump publicó en redes sociales una imagen del mandatario venezolano esposado y con los ojos cubiertos, presuntamente a bordo de la nave.
Ese mismo sábado, Maduro fue trasladado a Nueva York, donde enfrenta cargos en una corte federal de Manhattan por conspiración para enviar cocaína a Estados Unidos y otros delitos, según informó la fiscal general estadounidense Pam Bondi, quien indicó que Flores también fue imputada .
El giro petrolero
Más allá de los cargos judiciales, Trump dejó claro que el interés de Estados Unidos en Venezuela trasciende el expediente de narcotráfico. El mandatario norteamericano firmó que EE. UU. gobernará Venezuela hasta que exista una “transición segura, adecuada y sensata”, y expresó su voluntad de que empresas petroleras estadounidenses asuman la operación del sector energético venezolano.
Según Trump, estas compañías financiarían la reconstrucción de la infraestructura petrolera para elevar la producción, lo que permitiría a Estados Unidos asegurar suministro propio sin depender de países que considera adversos o poco alineados con su política exterior, como Rusia, Irán o Irak.
“Vamos a gobernar el país correctamente. Se ganará mucho dinero”, sostuvo el mandatario, sin ofrecer plazos ni detalles concretos sobre el modelo de administración o la duración del control estadounidense.
Delcy Rodríguez, Presidenta encargada.
Mientras tanto, en Caracas, el Tribunal Supremo de Justicia designó a Delcy Rodríguez como presidenta encargada ante la ausencia de Maduro, en un contexto de tensión máxima y vacío de poder.
El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela ordenó en la noche del sábado que la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, asuma como presidenta encargada del país suramericano ante la “ausencia forsoza” del m
andatario Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos.
"Se ordena que la ciudadana Delcy Eloína Rodríguez Gómez, vicepresidenta ejecutiva de la República, asuma y ejerza en condición de encargada todas las atribuciones, deberes y facultades inherentes al cargo de presidente de la República Bolivariana de Venezuela, con el fin de garantizar la continuidad administrativa y la defensa integral de la nación", señaló la presidenta de la Sala Constitucional, Tania D´Amelio, al leer un comunicado transmitido de forma obligatoria en radio y televisión.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no descartó trabajar en colaboración con Delcy Rodríguez, pues en la rueda de prensa del sábado manifestó que su Secreteario de Estado Marco Rubio ha conversado con ella y que la ahora presidenta encargada le manifestó su disposición de colaborar.
Trump también pareció descartar poner al frente del gobierno de Venezuela a la opositora María Corina Machado, premio nobel de la Paz, de quien dijo no tener el suficiente liderazgo como para aglutinar a los venezolanos en una transición.
"Creo que sería muy difícil para ella ser la líder. No cuenta con el apoyo ni el respeto dentro del país. Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto necesario", dijo Trump.
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